The Navalito dolmen

 Conocer los espacios naturales de nuestro entorno, su patrimonio, su cultura y sus gentes es algo que podemos hacer disfrutando de cada paso, sin prisa, con nuestros familiares o amigos. Las rutas que tienes en tus manos te ofrecen todo eso y mucho más: un horizonte inmenso envuelto en los sonidos y los olores de una naturaleza en estado puro. Desde la Asociación de senderismo Abadengo en Marcha nos sumamos a esta iniciativa del Ayuntamiento de Lumbrales y os invitamos a disfrutarlas con la seguridad de que al final de cada una de ellas miraréis atrás para intentar no olvidar lo vivido. Buen camino a todos.

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1. CAÑO DE VALHONDO

2. ARROYO DEL PINAR

3. CARRIL DE LOS ATABERNEROS

4. MERCHANAS / EL COLMENAR

5. NAVALITO / MOLINOS DEL CAMACES

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1. Caño de Valhondo
Una ruta larga que nos permite conocer la variedad de la flora de la comarca, desde los campos de trigo hasta los valles de fresnos y encinas. Si la primavera viene lluviosa conviene llevar buenas botas y bastones, especialmente para la última parte, donde el agua fluye por el camino y lo hace poco transitable. Aún así, compensa llegar hasta el final, donde nos espera el caño que da nombre a la ruta rodeado de un precioso valle. Por el camino nos encontraremos con el Prado del Toro, donde esperan los novillos que serán lidiados en las fiestas de agosto, y el Lombo de los Rollos, dos enormes piedras caballeras que el capricho de la naturaleza ha querido moldear. 

2. Arroyo del Pinar

Desviándonos a la derecha en el Km. 4 de la carretera de Saucelle y recorriendo unos 800 metros más nos encontramos con la ermita de San Gregorio, ermita que alberga al Patron de las viñas, levantada en el siglo XVIII para proteger la importante producción que se recogía en la época. La fuente de la castellana es otro de los puntos de interés de esta ruta que recorre una zona de viñedos y frutales, hoy bastante abandonada pero que en su día contaba con una Comisión de viñas integrada por un presidente, un secretario, dos vocales y un concejal que ostentaba el título de "Alcalde de las Viñas", además de un guarda que las vigilaba.

3. Carril de Los Taberneros

El vino y el aguardiente eran casi las únicas bebidas alcohólicas de las que se disponía hace unos lustros en la comarca. Beber estaba "bien visto" socialmente, y propiciaba un comercio boyante para el contrabando y el trapicheo. El carril de los Taberneros, o de los arrieros, alejado de rutas oficiales, discurría entre centenarias paredes de piedra, estrechándose en ocasiones, con suelos rocosos, empantanados otras, que propiciaban así el transporte de esas mercancías de dudoso origen o destino a lomo de caballerías.   Construcciones de piedra conocidas como chozas, chozos o arrimachos, diseminados a lo largo del recorrido, servían para protegerse de las inclemencias del tiempo, resguardar al ganado o evitar otros peligros durante la  noche.

4 Merchanas/El Colmenar

Esta ruta discurre por caminos que nos introducen en un mosaico de territorios del Parque Natural Arribes del Duero con un elevado valor natural, paisajístico y etnográfico. Campos de cultivo, pastizales, escobonales, fresnedas y bosques de encina y roble melojo en diferentes estados, siempre salpicadas por la acción del hombre: cultivos frutales abandonados, podas y desmoches, interminables paredes de piedra magistralmente colocada, chozos circulares elaborados íntegramente en piedra... En la parte más occidental de la ruta podemos observar, desde el Mirador de Pocito Manzano, el Castro de las Merchanas, asentamiento vetón del siglo II a.C. al que podemos acceder desde una desviación convenientemente señalizada.

5. Navalito / Molinos del Camaces

En el dolmen megalítico de la Nava del Hito (III milenio a.C.) comenzamos esta ruta hacia el Camaces. Allí veremos restos de la importante industria textil de Lumbrales, hoy recogida en una sala del Museo de la Casa de los Condes de la villa. A mitad del recorrido nos encontraremos con el Batán o Pisón de Mangas, donde hasta mediados del siglo pasado se suavizaba el paño ya terminado. Cometido distinto tenían los Molinos Harineros que veremos también arruinados a lo largo del sendero, salvo el restaurado en las puertas del Castro Vetón de Las Merchanas. Desde allí podremos emprender el camino de regreso o bien visitar este recinto vetón romanizado en los primeros siglos de nuestra era.